Historia en el barrio de Villa Lugan
La historia en el barrio de Villa Lugano nos traslada a tiempos en que las tierras en las que se erige este barrio porteño formaban parte de la geografía del Paso de Burgos, en terrenos de Bartolomé de Burgos. A través de ellos transitaba un camino que iniciaba en La Matanza y era utilizado para el transporte de ganado allá por el siglo XVII. A diferencia de otras zonas de Buenos Aires, esta región se caracterizaba por contar con una fisonomía agradable, con terrenos ondulados, destacándose juncales y bañados en los que los amantes de la caza y pesca hacían de las suyas para atrapar tortugas, patos silvestres, garzas y anguilas, entre otras especies, preparando los más deliciosos platos para los visitantes
Para principios del siglo XIX la historia en el barrio de Villa Lugano estaba estrechamente ligada a la de Parque Avellaneda y Villa Riachuelo, erigiéndose como un importante sector del Pueblo de San José de Flores. Ellos conformaban lo que se conocía como los bañados del sur, esto representaba terrenos anegadizos y de escaso valor. Sin embargo las generalidades no suelen ser correctas, ya que Lugano se destacaba como un espacio con encanto propio: para descubrir sus cualidades hizo falta que se produjeran diversos cambios en el desarrollo de la ciudad, como es el caso de la llegada del ferrocarril en el año 1857, dándole nueva vida a la región
La historia en el barrio de Villa Lugano se teje a partir de Don José Francisco Soldati: este importante personaje de la historia argentina nació en el año 1864 en Suiza, donde estudió diversos idiomas. A sus 21 años viaja a los Estados Unidos, para luego desembarcar en Buenos Aires, con escasos recursos económicos. Algunos años más tarde, como resultado de su trabajo duro, tenacidad y visión, fundó el Nuevo Banco Italiano. Fue además miembro de la Sociedad Filantrópica Suiza y adquirió una chacra en una zona en la que nadie se atrevía a vivir por su soledad, humedad y mal estado. Fue así que subdividió la tierra y nombró a la región "Lugano", como si ciudad natal, donde falleció en el año 1913
El primer paso de la historia en el barrio de Villa Lugano se dio con su fundación, el día 18 de octubre de 1908, luego de una de las cacerías de zorros: a principios del 1900 esta actividad era muy popular, como así también el tiro a la paloma, perdices, teros y pumas. En una de estas cacerías fue que Don José Francisco Soldati conoció a estas tierras y se enamoró de ellas. Cuando tuvo la estabilidad financiera necesaria realizó la compra de la chacra, cuya entrada se encontraba en Murguiondo y De La Riestra. Sus paisajes le recordaban algunas de las características típicas de su tierra natal, por lo que decidió, como antes mencionábamos, llamarla Lugano
Los primeros pobladores de la historia en el barrio de Villa Lugano fueron principalmente inmigrantes italianos, españoles y armenios, quienes arribaron a la zona en busca de una oportunidad. Fue así que edificaron sus primeras residencias con chapas y zinc sobre tierras deshabitadas y prácticamente vírgenes. El primer remate de terrenos se llevó a cabo en las cercanías de la Estación del Ferrocarril, brindando créditos a los pobladores para que pudieran construir sus obras. Actualmente se mantiene la Estación como la Histórica Estación Lugano, conservando el estilo británico de aquella época
En sus comienzos la historia en el barrio de Villa Lugano no fue tan exitosa: la venta de tierras no resultó ser el negocio que Soldati tenía en mente, ya que numerosos vecinos no querían mudarse a la zona por la falta de comodidades y la poca infraestructura que distinguía a la región. A pesar de esto, con el correr de los años los problemas fueron rápidamente resueltos, principalmente con la inauguración de la estación del tren, en el año 1909, edificada como réplica de la casa natal de su fundador en su antigua ciudad europea. A diferencia de otras estaciones tradicionalmente inglesas, ésta se caracterizaba por una arquitectura ecléctica, con ciertos detalles reminiscentes al art nouveau, como es el caso de las marquesinas de hierro al frente y sobre el andén. El edificio de pasajeros, por su parte, no se diferenciaba drásticamente de las residencias que se encontraban en la zona en los primeros años del siglo XX.