La primera Hostería Nacional Isla Victoria, inaugurada en 1946, fue por años 'el lugar' de Argentina para la luna de miel o el viaje romántico entre los jóvenes de la clase alta porteña. Hasta que ardió en 1982 y sólo quedó su basamento de piedra y hormigón en lo alto del acantilado, a pico sobre Bahía Anchorena.
La nueva Hostería Nacional Isla Victoria se levanta en el sitio original y con el mismo estilo, pero con una estructura de acero y madera más espaciosa y moderna.
Al sol de la tarde, con vista a la bahía, el lago y la cordillera, la terraza de la Hostería es la más patagónica de toda la Patagonia. Los ventanales del comedor y los salones están a la altura en que vuelan las gaviotas.
El espacio infinito y silvestre sobra todo alrededor. Y no faltan rincones íntimos en el interior. Una cava para degustar los mejores vinos del país. Un bar de refugio andino para pocos. Y una cocina patagónico-mediterránea que bien vale el viaje hasta la Isla. Además, un pequeño spa-solarium con sauna y pileta climatizada. Todo un mundo, en una Isla del Sur.