Descripción
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Un verdadero viaje al Delta de Tigre implica instalarse unos días en las islas y sentir la brisa selvática en el silencio de la noche. Para vivir esa experiencia, es posible alojarse en alguno de los 60 establecimientos que hay en las islas. Entre estas opciones, una de las más novedosas es el spa y resort Playa Catalina.
A 15 minutos de la Estación Fluvial de Tigre, en lancha por el río Sarmiento, la punta del muelle es el lugar de bienvenida y una de las grandes innovaciones que definen el lugar. Allí, en vez de un típico amarradero, se despliega un living al aire libre, literalmente flotando sobre el río. Las reposeras descansan entre macetones con plantas y flores, en medio de un penetrante aroma a selva que impregna los sentidos. Un escenario ideal para tomar un té con tortas mientras el sol se pone o la luna brilla.
El gran muelle desemboca en un amplio quincho con techo de paja, rodeado de los verdes lagrimones de los sauces que abun dan en el parque. Por las noches, la calma permite distinguir el sonido del ir y venir de las aguas que suben hasta la playa y, para completar el clima romántico, la cena se sirve a la luz de las velas.
Entre la decena de platos del menú, se destacan pollo con hierbas y champignones y carne al asador con ensaladas de la huerta orgánica del lugar, que los turistas pueden cosechar y —sobre todo— elegir. La atención es personalizada y el visitante decide qué, cómo, cuándo y dónde comer, como si estuviera en su casa. Puede ser en el muelle, el comedor central, el deck de madera frente al río o el parque costero.
Si bien sólo dispone de dos habitaciones en suite con aire acondicionado y TV satelital y un módulo para 8 personas, es amplio el abanico de comodidades. Se puede pasar el día, un fin de semana o programar un gran asado con amigos.
Más allá del quincho, hay un gran jardín con palmeras, rodeadas de canteros con magnolias, rosas y crisantemos y plantas a discreción. Este entorno de exuberancia destaca la pileta climatizada al aire libre. Al fondo, junto a un parque copado por eucaliptos, canchas de tenis y fútbol completan la propuesta.
En un extremo del jardín, el edificio central es el espacio multifuncional. Encierra un gran espacio con techos de madera, rodeado de amplios ventanales que dan a la playa y al jardín. Pensado como espacio de encuentro y esparcimiento, en su living reinan las pantallas gigantes, un gran sistema de audio, equipo de luces, barra y dos pistas de baile.
Otro de los motivos que impulsan a acercarse a Playa Catalina es el spa. Desde el amplio living se extiende un desnivel con ventanales con vista al río, donde burbujea la piscina de hidromasaje. A un costado están la ducha escocesa, el baño finlandés y el sauna seco. Es posible elegir entre treinta tratamientos para el cuerpo. La propuesta combina la diversión con el placer de disfrutar de una exclusiva comida y el relax de una tarde recostado en un sillón "sobre" el río.
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